Pero de dónde viene el despilfarro

Despilfarro en cada uno de los eslabones de la cadena

Cada uno de nosotros es víctima del despilfarro alimentario, pero también es responsable. El despilfarro alimentario se produce en cada uno de los eslabones de la cadena de abastecimiento y consumo. Producción agrícola, transformación industrial, distribución, catering, familias: desde el campo hasta el plato, todos los actores de la cadena alimentaria están involucrados, porque el despilfarro y las pérdidas se producen en cada una de las etapas:

  •   Producción:  Se tira la fruta y verdura no calibrada;
  •   Transporte:  Se daña parte de los productos que no se van a comercializar o que el consumidor va a rechazar;
  •   Almacenamiento:  Si se rompe la cadena de frío, se tiran todos los productos;
  •   Fábrica:  La preparación de los platos cocinados conlleva importantes pérdidas;
  •   Tienda:  Se rechazan productos por criterios estéticos o porque la fecha límite de consumo ha sido rebasada;
  •   Casa, restaurante, comedor:  excedentes de compras, olvidos en el frigorífico y porciones demasiado grandes conllevan importantes pérdidas.

Múltiples razones

Varios factores explican por qué tanto despilfarro:

  •   Razones sociológicas:  nuestra sociedad cambia, y con ella los ritmos de vida, la estructura familiar, la organización de nuestras jornadas y comidas no deja de evolucionar. Cada día más prisas y menos atención, lo que provoca un mayor despilfarro.
  •   Razones culturales:  nuestra percepción de los productos alimentarios, nuestros criterios estéticos y nuestra manera de alimentarnos suele llevarnos (consumidores y distribuidores) a deshechar productos que no dejan de ser excelentes.
  •   Un desconocimiento de la conservación de los alimentos:  no siempre sabemos distinguir entre fecha límite de consumo y fecha de Consumo Preferente, lo que nos lleva a interpretar las fechas de consumo ¡y tirar productos que podemos seguir consumiendo!
  •   Problemas de organización:  A la hora de ir de compras nos falta organización, lo que nos lleva a comprar más productos de lo que realmente necesitamos, y no solemos preocuparnos por la organización de nuestro frigorífico y nuestros armarios, lo que sin embargo permitiría conservar gran cantidad de alimentos durante mucho más tiempo.
  •   Campañas de promoción que nos incitan a comprar más de lo necesario:  Las ofertas publicitarias y promocionales nos suelen conducir a comprar cosas que no corresponden realmente a nuestras necesidades o a nuestro consumo personal.
  •   Problemas de cantidades:  stocks demasiado importantes en las centrales de compras y las tiendas, cantidades presentadas que no corresponden a las necesidades de los clientes en los restaurantes y comedores que engendran mucho despilfarro alimentario.

Nos atañe a todos

Un estudio francés de la Agence de l’Environnement et de la Maîtrise de l’Energie (ADEME) para caracterizar los residuos domésticos (estudio MODECOM), no ha revelado diferencia alguna de tamaño entre ciudades y campo, ni entre zonas geográficas. Nuestros residuos son pues más o menos los mismos y el despilfarro concierne a todos los consumidores franceses, ¡allí dónde viven!