¿Por qué luchar contra el despilfarro alimentario?

El despilfarro alimentario es un problema a la vez moral, social, ambiental y económico.

Un problema moral

El despilfarro alimentario es un escándalo ético frente al que no podemos ser indiferentes. Una tercera parte de los alimentos que se produce en el mundo se tiran, y mientras tanto una de cada seis personas sufre de malnutrición, ¡o sea mil millones de seres humanos! Además los expertos estiman que las necesidades alimentarias a nivel mundial van a duplicar de aquí a 2050.

Pero más allá de la crisis alimentaria que se observa a nivel internacional, también atañe a los países ricos. La sub-alimentación atañe a una parte importante de la población española y un número cada vez mayor recurre a la ayuda alimentaria.

(Fuente: ADEME - Francia)

Un problema económico y social

El despilfarro tiene un coste. No se nos ocurriría tirar billetes de banco o monedas por la ventana, y sin embargo tiramos a diario cantidades importantes de alimentos a la basura. Esto es todavía más alarmante debido a que la crisis, el poder adquisitivo de los franceses ha disminuido por 4° año consecutivo, y esto atañe a todas las categorías socio profesionales. En dicho contexto, la lucha contra el despilfarro alimentario cobra todo su sentido.

Un problema ambiental

No siempre somos conscientes de ello, pero el despilfarro alimentario también ejerce un impacto extremadamente importante sobre nuestro medio ambiente porque viene acompañado por un despilfarro inútil de recursos y una contaminación importante. Calentamiento climático, despilfarro de agua y contaminación de los medios naturales, los efectos negativos del despilfarro alimentario sobre nuestro planeta son numerosos.

  •   Incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero y del calentamiento climático: el ciclo de reproducción, de transformación, de acondicionamiento y transporte de los alimentos (un yogur que acaba por morir en su basura puede haber recorrido 9 000 kilómetros) supone importantes emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento climático. La alimentación genera por si sola una parte importante de dichas emisiones. Una simple comida, por ejemplo, equivale a 3 kg de gas de efecto invernadero!
  •   Despilfarro de agua: no pensamos en ello cuando estamos comiendo pan o un filete, pero cada alimento ha requerido un consumo de agua considerable para su producción y transformación. Se estima pues, para que te hagas una idea, que se necesita:
    • 1000 litros de agua para producir un kilo de harina (para regar el trigo sobre todo), o sea una bañera de agua por cada barra de pan que tiramos a la basura;
    • 16.000 litros de agua para producir un kilo de carne roja, o sea unas 70 bañeras (agua consumida por el ganado y utilizada para producir el alimento que consumen).
  •   Contaminación del suelo y del agua: el despilfarro supone ejercer para nada una importante presión sobre los medios naturales. Espacios agrícolas monopolizados para nada, fertilizantes y pesticidas que contaminan el suelo y el agua, y mientras se generan deshechos que no se reciclan (2/3 de los deshechos) deben ser incinerados y enterrados, en general en detrimento de nuestros ecosistemas.

Sin hablar del impacto sobre nuestra salud que conllevan los problemas medioambientales.